Carola J. Rivas | El espíritu emprendedor como actitud ante la vida
Coaching, PNL, Conferencias, Talleres, Asesoría, éxitos, logros, desarrollo, superación, metas, liderazgo, trabajo, coaching
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El espíritu emprendedor como actitud ante la vida

Emprender

El espíritu emprendedor como actitud ante la vida

Antes de concretar la idea y el modelo de negocio que sirve de fundamento a un emprendimiento, está el ser humano que ha tomado la decisión de emprender y que, en un proceso de búsqueda personal, se enfoca en definir un propósito de vida que le permite transcender y crear su destino.


Cada vez es más común escuchar en nuestro entorno inmediato como “emprender”, “emprendedor”, “emprendedora” y “emprendimiento” se han convertido en vocablos de uso cotidiano. Lo que llama mi atención al ver los ojos de esas personas que se declaran emprendedores o emprendedoras, es el brillo especial que revela su mirada, acompañado de un semblante que interpreto como de felicidad y una energía positiva que percibo con gran intensidad, la suma de lo cual, en mi juicio, revela ese espíritu emprendedor que se manifiesta como una actitud ante la vida.

Más allá de las implicaciones que tiene el desarrollo de competencias para convertirse en un emprendedor pujante o en una emprendedora exitosa, lo cual analizaremos en otra oportunidad, quiero centrarme en lo generativo que son las declaraciones. Es decir, el extraordinario poder que tienen las palabras en una persona que expresa “Yo soy emprendedor” o “Yo soy emprendedora”.

Como menciona Rafael Echeverría, uno de los reconocidos creadores del Coaching Ontológico, las palabras van primero y luego viene el mundo, es por ello que se da al lenguaje un carácter generativo. Esto quiere decir que si, por ejemplo, me encuentro en una reunión donde conozco a muy pocas personas y al presentarme digo “Yo soy emprendedora”, creo una nueva realidad que quizás antes no existía, impacto en la percepción que los otros tenían de mí y, además, afianzo mi propia identidad.

Ese espíritu emprendedor es lo que intuyo se cuela en sus palabras con mucha fuerza porque, en mi consideración, antes de concretar la idea y el modelo de negocio que sirve de fundamento a un emprendimiento, está el ser humano que ha tomado la decisión de emprender.

¿Qué características particulares tiene una persona con espíritu emprendedor? ¿Cómo se manifiesta ese espíritu como una actitud de vida? Estas preguntas me hacen pasearme por los Niveles Neurológicos desarrollados por Gregory Bateson, que luego fueron dimensionados por Robert Dilts para su uso en la Programación Neurolinguística (PNL).  En estos niveles me anclo para presuponer que una persona con espíritu emprendedor se desempeña enfocada en lo que quiere, aún cuando el contexto o entorno que le rodea pareciera no ser favorecedor.

El comportamiento de una persona con espíritu emprendedor pone en evidencia conductas y acciones alineadas a su objetivo, las cuales va ajustando según las necesidades específicas de su emprendimiento. Por otra parte, cuenta con las capacidades, habilidades o destrezas para lograr lo que quiere y, en particular, para prestar el servicio u ofrecer el producto de su emprendimiento. Si no las tuviera o necesita mejorarlas, trabaja en ello estableciendo estrategias que le abren oportunidades de crecimiento.

Además, esta persona de espíritu emprendedor, cuenta con un conjunto de creencias y valores que le motivan, le mueven y son los faros que rigen su desempeño y le permiten confiar en sí misma, aún frente a situaciones adversas.

En gran parte este espíritu emprendedor está sustentado en los siguientes dos niveles neurológicos, cuyo desarrollo lleva a cambios evolutivos en el ser humano. Uno se refiere a contar con una misión de vida, la cual es posible concebir con claridad a partir de conectarse con la propia identidad, preguntándose ¿quién soy? y definiendo un proyecto que esté vinculado al nivel superior, conocido como “Transpersonal”. En este último nivel yacen lo espiritual y la visión, fundamentadas en la identificación de un propósito de vida que le permite al individuo transcender más allá de sí mismo.

La adición de estos elementos contextuales, conductuales, capacidades, creencias, de identidad y espirituales es lo que, en resumen, conecto con esas personas extraordinarias que se declaran emprendedores o emprendedoras. Y más allá de referirse a que cuentan con un emprendimiento exitoso, parte de una actitud, de una disposición de ánimo ante la vida que les convierte en constructores de su destino.

Por Carola J. Rivas

Coach profesional, Practitioner en PNL, Comunicadora Social, Conferencista, Facilitadora y Emprendedora.

Directora del Centro de Desarrollo de Coaching  CDC y de la empresa Estrategia Comunicaciones y Proyectos

carolajrivas@gmail.com

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